
Ahhh!, exclamó Dionisio Reyes cuando su prima le transmitió la noticia. Hace tanto que había querido escucharla, desde que salió de aquella estación del metro en una fría mañana de verano. Ese libro que siempre había querido comprar ya no estaba en el estante de siempre, simplemente ya no estaba. El ratón salió a fumar pero cayó del edificio, nunca sospechó que su amante lo traicionaría de aquella forma, vivió y murió engañado, dulcemente ciego.
Amén, benditas sean las cintas de vídeo que decoran la caja envuelta en papel estraza mientras esta era destrozada por las garras frenéticas del infante entusiasmado, con esa mirada de locura compulsiva y exhibiendo las encías cubiertas de una delgada capa de saliva. Era navidad, casi tres años después el obeso nórdico vestido sangre murió atropellado por las palabras vengativas de una tía insensible. Mirada compulsiva muta a desilusión, humedad en las encías muda a los ojos y colapsa sin sonidos. vive como debía vivir, crece, no se reproduce y muere envolviendo una caja con papel estraza y cintas de vídeo.

Viajó por los mares más lejanos, conoció islas y continentes, todos distintos, tan llenos de memoria, especias y cenisas. Siempre nómada, pero con un destino fijo, previamente calculado con predemitación y alevosía. Y esto sucede a través de pequeñas y desagradables experiencias personales, cosas que uno ve y cosas que uno oye que van formando interrogantes.
Se desgarró entonces la mente intentando responder a sus propias preguntas. ¿Por qué lo hizo?¿Qúe fue eso tan oscuro y podrido que le condujo a llevar a cabo tal festín de horror y maldad? En ese momento sacó su Colt del 45 y no dudó cuando mirando a aquel miserable, disparó. Lo hizo por sorpresa, cuando el joven se daba la vuelta. Un tiro impactó en el abdomen y otro en una mano, luego huyó con el celular de la víctima.
Cuando llegó al circo me contó que no le bastaba con gritar que la tarde le asfixiaba, necesitaba desahogarse como fuera. Le invité a hacerlo y me contó lo que le ocurría: Antes había querido ser los otros para conocer lo que no era. yo, cigüeña de lo más blanca y emplumada, no traía niños por esta fisura del pico: una falla, un no tener con qué. Y sin embargo era allí -en la hendidura- donde crecía, en el mismo lugar, en el mismo momento, así como mataba en vida a su hermano que aun no existia y donde lo veria nacer, y su madre lo miraba como siempre: nunca era suficiente.
Gracias por su participación a:

rocío sobre el suelo de piedras frías
mi azul garúa es mirada mariposa
lista para ser oruga.
Duele el lastre de lo hecho o jamás hecho sobre el alma
Hecha ovillo y asustada
Tan inmóvil y pesada
Duele este árbol tan maltrecho, tan deshecho, en tanta calma
Preso en cuerpo me desplomo y palpo el tiempo, busco grietas
grietas que abren o que cierran
llagas tiempo, llagas yerran
pesan tanto como el plomo, el me arrepiento y fatuas metas
serán los cántaros, de arcilla de mascaras resecas
goteras por orificios
deslavan mis sacrificios
serán los pájaros, que se confunden con hojas secas
Sentir la voz agazapada en la garganta, se resigna
los cantos acostumbrados
a nunca ser escuchados
y sentir el llanto amargo, tan espeso, cual resina